A Dios rogando

Recién estrenada la primavera, si observamos el cielo y uno de estos días constatamos que hay luna llena, quiere decir que al domingo próximo es para el mundo Cristiano “Pascua de Resurrección”.
Se me ocurre empezar de este modo una reflexión que me gustaría compartir ahora que de repente, a muchos les da por sintonizar la 2ª cadena de la televisión PÚBLICA el domingo, día del Señor, antes de la hora del Ángelus.
Desde el máximo respeto que me inspira cualquier confesión religiosa, quiero recordar, que desde que se aprobara la constitución española allá por el año 78 vivimos en un estado aconfesional, lo cual, merece el mismo respeto que las diversas creencias personales que cada individuo desee profesar.
Aprovechando el debate en el parlamento nacional y en vísperas de la Semana Santa, me gustaría sacar a colación este tema a nivel interno, ya que en las fiestas de guardar, vemos año tras año como seguimos mezclando política y religión.

Concejales de postín, en sillones del copón, alcalde bastón en mano que acompaña bajo palio al párroco en procesión.
La banda municipal tocando, el himno de la nación, como si fuese a rebato que espectáculo ¡Por DIOS!
Si de postureo se trata, pues no tienen parangón, confesando los pecados y enfundándose en un traje, a llorar por la pasión.

Disculpen el atrevimiento, pero es como si se me viniesen a la cabeza imágenes del siglo pasado.
En esta como en otras tantas ocasiones se demuestra que determinadas leyes no son mas que papel mojado.
Los cargos públicos nos representan a todos (creyentes o ateos, Cristianos o Judíos), no solo a una parte de los ciudadanos. No veo procedente que acudan a actos religiosos en representación de unas ideas tan sectarias como heterogéneas y sobre todo, tan personales.

La separación Iglesia-Estado debe ser una realidad de una vez por todas, el que quiera ir a misa, que lo haga, pero a título personal.
Además las instituciones deben de dejar de sufraga gastos con el dinero de todos a una organización religiosa que en demasiadas ocasiones da muestra de su opacidad.

Con tan poca “educación para la ciudadanía”, otra asignatura pendiente que tenemos en este país es la de religión y el papel que juega la iglesia católica en la enseñanza PÚBLICA.

La religión, ni en mi nombre, ni con mis impuestos.

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