¡Cuadro, Espicha!

Veo con tristeza como hace pocos días , a uno de los símbolos de Paredes, el cine Berruguete, “se le vino la muerte , tan callando”. Yo no pude disfrutar de ninguna función en este edificio singular, pero sí que he oído hablar a muchos, con añoranza, de sus buenas tardes en “el cine de espicha”.

Francamente, me da coraje que ninguna institución se haya preocupado por intentar rehabilitar uno de los primeros cines que hubo en la provincia y que permaneció cerrado desde el 20 de enero de 1983, festividad del patrono de la localidad, San Sebastián. Una sala  cinematográfica cuya andadura se inició  en 1935, en otra fecha de especial significación, el día de Carejas.

Ahora aquel lugar emblemático yace en el suelo como nuestro amado  Jorge en el castillo de Garcimuñoz. No ha conseguido ganar el duelo  al paso del tiempo y al progreso. Y todavía me da más coraje haberlo dejado caer cuando el equipo de gobierno de nuestro ayuntamiento alude a  un proyecto faraónico de centro cultural en  San Francisco. Vaya por delante que estoy a favor  de cualquier iniciativa que apoye la cultura pero no a cualquier precio. Y aquí pagaremos dos precios muy altos: Uno, el desembolso económico que imagino desmesurado. Otro ya lo hemos pagado: el de la pérdida de identidad .Es muy importante para el individuo reconocerse como parte de su localidad. Cancelar la historia, bloquear la memoria es una forma terrible de abandonarnos. Pero esa memoria nos debe servir para activarnos, no para que la nostalgia nos paralice.

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel escribe: “La memoria no es para quedarnos en el pasado. La memoria es para iluminar el presente.”

Rehabilitar “el Berruguete” nos hubiera servido para conservar esa identidad y seguir avanzando. Ahora podremos seguir avanzando, no lo niego, pero sin una parte importante de la cultura paredeña. Nos reconoceremos un poco menos.

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