EL DIABLO ESTÁ EN LOS DETALLES

Hace unos meses me estrené en “El Arroyo” con un artículo titulado “El pueblo de las calles perdidas”. Seguro que este artículo no ha tenido nada que ver, pero después de que el ayuntamiento aprobara hace unos días el cambio de nombre de seis calles, por fin la Ley de Memoria Histórica comienza a aplicarse en nuestro pueblo. Desde este “Arroyo” nos congratulamos por ello y sobre todo por que el acuerdo se tomara por unanimidad. Pero como el espíritu crítico es de las pocas cosas que no nos pueden usurpar, hasta hoy, para que esta satisfacción hubiese sido completa nos faltan detalles… Y ya se sabe que el diablo está en los detalles… Como titular periodístico, que Paredes de Nava cambie el nombre de seis calles con denominación franquista queda muy bien, pero cuando indagamos un poco aparece el diablo.
1.      Que la Ley de Memoria Histórica se aplique en nuestro pueblo es para estar contentos, pero que esto se haga diez años después de su promulgación no es para tirar cohetes, y más teniendo en cuenta que estos nombres ya llevan casi ochenta años manchando las calles de Paredes.
2.      Es una buena idea, y si me apuran, una especie de homenaje, que se hayan restituido los nombres que tenían esas calles antes de que fueran borrados por el odio de los “vencedores”, pero claro… cuando todavía quedan nombres con denominación franquista en nuestras calles, es fácil de entender que nuestra alegría no sea completa.
Es evidente que algo se nos escapa. Qué razones puede esgrimir nuestro ayuntamiento para no haber completado el cambio…¿Unas si y otras no?…La oposición ya ha tomado la iniciativa para que se retiren las placas de estas calles así que no es difícil darse cuenta de que este cambio  no se produce porque el gobierno de este ayuntamiento no quiere hacerlo. Señores…Si su partido nada tiene que ver con el franquismo, ¿ por qué se empeñan una y otra vez en poner trabas a la aplicación de una ley que sólo busca cerrar heridas y restituir la dignidad de las víctimas?. En las cunetas de nuestro país tenemos otro ejemplo. Somos el segundo país del mundo con más desaparecidos tras Camboya y el gobierno del PP no ha concedido ni un solo euro para paliar esta vergüenza.
Señores del ayuntamiento: olvídense de ideologías, parentescos y cacicadas. Apliquen la ley y acabemos con esto. Si se fijan, detrás de estas placas ya asoma el rabo del diablillo…

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