El pueblo de las calles perdidas

Estos días navideños, paseando con la peña por el pueblo, me he preguntado acerca de la agria polémica sobre el cambio de nombre de ciertas calles en Paredes de Nava. Como si de un juego de pistas se tratara, he ido localizando las calles en cuestión y la verdad es que me ha costado más de lo que yo esperaba. Calles a las que hasta ahora ni había mirado la placa porque creía saber cómo se llamaban…Pero no lo sabía. Resulta que la Calle La Mota, a la que por cierto todo el mundo llama así, se llama General Franco. Mientras miraba la placa con estupor  recordé que, días atrás, el conductor de un coche llamó mi atención para preguntarme por la Calle General Franco y no supe indicarle. Esto me hizo reflexionar. Estas calles, al igual que algunas otras del pueblo, han caído  en el olvido. ¿Cómo ha pasado esto?. Me propuse conseguir información sobre el tema y nació este artículo.

Los nombres de las calles se deberían cambiar cuando el sentimiento público así lo dicte. El problema es que tras la guerra civil  los nuevos nombres reflejaron las ideas de una dictadura que tuvo una vida limitada. Mientras tanto, la gente seguía utilizando los nombres antiguos, por lo que un gran número de calles, continuaban teniendo dos nombres: el nuevo y oficial, y el viejo pero aceptado. Franco cambió todo el mapa de España, dando a calles los nombres de sus principales partidarios y  generales. No se puede culpar a un Gobierno posterior por desear invertir el proceso.

Una manera de evitar la controversia sería respetar la tradición y la opinión local. España, más que la mayoría de los países, está llena de pueblos donde el recuerdo de los militares todavía cuenta en las calles, y donde políticos anodinos de todos los partidos disfrutan de una inmortalidad que no se merecen.

Cuando una calle se dedica a una persona, es una clara muestra de honor y homenaje a la misma por parte de los ciudadanos del municipio. Desde luego, precisamente, no fue la ciudadanía (ni una representación democrática de la misma),  quien eligió llamar a esta calle General Franco.

No olvidemos que los nombres de las calles no son anecdóticos, son muy relevantes por ser el resultado de la repetición cotidiana y la memoria colectiva.

Dicho cambio debe darse con la aplicación del artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica de 2007 en virtud de la cual tendríamos en nuestro pueblo hasta ocho calles que deberían cambiar su denominación. Según las últimas informaciones, el equipo de gobierno del Ayuntamiento acepta cambiar el nombre a cinco calles. Lo increíble es que a pesar de que ya casi se han cumplido diez años de la promulgación de esta ley, todavía permanecen estos nombres en nuestras calles y nuestro equipo de gobierno pretende hacernos un nuevo regate. ¿Qué pasa con las otras tres?. Pronto me entero de que una de las que se pretenden mantener es la plaza Antonio Vallejo-Nájera  ¿Qué motivos ocultos pueden existir para intentar mantener una calle que honra al conocido como “ el doctor Mengele español”, famoso por sus teorías acerca de la inferioridad de las mujeres o de las gentes de ideología izquierdista?. Difícil de entender. Incluso nuestro alcalde manifiesta en los medios que este cambio supondrá un trastorno para los vecinos. Entiendo que este trastorno será el mismo que les ocasionaron aquellos que las cambiaron el nombre hace ya algunas décadas.

Sigo informándome y leo que tras el acuerdo de pleno, se estudiarán las nuevas denominaciones. Algunas de las calles seguramente recuperarán oficialmente el nombre que nunca han perdido, ya que los vecinos seguían refiriéndose a ellas por el anterior, según indica el propio alcalde. Para el resto se estudiarán las propuestas que surjan. Llegados a este punto, yo también haré mis propuestas:

  • La introducción de más nombres femeninos (en la actualidad, más del 90% de las personas que aparecen en las calles y monumentos son hombres).
  • Dedicación de una calle como homenaje a los más de sesenta paredeños desaparecidos durante la guerra civil.
  • En definitiva, dedicar las calles de nuestro pueblo a gente que realmente haya tenido especial relevancia en su desarrollo económico y sociocultural.

¿A qué conclusión podemos llegar? Los nombres de las calles de un pueblo reflejan los errores, las mentalidades y las falsas certezas de las distintas épocas que representan. Entonces no puede ser perjudicial revisar sus nombres cada cierto tiempo, con el fin de reafirmar el valor histórico de las simbólicas y eliminar las obsoletas o impopulares. Señores del Ayuntamiento: no se en virtud de qué razón estas calles seguirán perteneciendo a nuestro callejero.  Ni la pasividad, ni los miedos electoralistas del gobierno municipal ni el desconocimiento de los ciudadanos, son argumentos para el mantenimiento de esta situación en nuestro pueblo. Pero lo que sí sé es que seguiremos teniendo en nuestro pueblo calles que no reconoceremos cuando nos pregunten por ellas, serán calles perdidas.

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