La ética y la estética

Hoy me gustaría hablar de la ética y la estética de nuestros gobernantes más cercanos. Todo viene a cuento de la imagen de varias personas, a la puerta del ayuntamiento, guardando un minuto de silencio, en solidaridad con las víctimas del atentado de Mánchester. Nada que decir al respecto, toda mi repulsa a cualquier tipo de guerra o acto terrorista. Por desgracia, después de la ilegal e injusta guerra de Irak, se despertó un monstruo de dimensiones incalculables del que alguna responsabilidad habría que buscar, en “montañas no muy lejanas”.

Al menos 31 cadáveres han aparecido, esta semana, en el Mediterráneo, entre ellos, un buen número de niños. Esta estremecedora noticia no parece merecedora de ese minuto de silencio, ni los más de 1500 cuerpos recogidos en lo que va de año.

Esta misma semana, en Egipto, caían otras 28 personas, en un atentado contra un autobús. Tampoco estos tuvieron su minuto de silencio.

En conclusión, de todo lo ocurrido en esta última semana, parece ser que lo único que nos duele son los muertos occidentales. Podría explicarse como el dolor por lo más cercano si no fuese en un pueblo en el que hay más de sesenta personas asesinadas y los responsables de dichos asesinatos siguen teniendo calles y plazas a su nombre.

Todas las víctima de violencia merecen el mismo respeto y los culpables, el mismo desprecio.

Señores ediles, acuérdense y regalen un poco de dignidad a las víctimas y sus familias.

 

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