La lotería cae en Paredes y a cuatro familias les toca el gordo.

Como si de un premio de azar se tratase, un nuevo SUPER Mercado ha aterrizado en Paredes dibujando una gran sonrisa en la cara de los Paredeños y habitantes de pueblos vecinos.
Aún corriendo el riesgo de salir trasquilada, como le ocurriera al gran Jordi Évole en su magnífico programa sobre el “Fenómeno Mercadona“, me gustaría aportar un punto de vista distinto al maravilloso y evidente del que todo el mundo habla en los corrillos y mentideros populares, porque la suerte de que se instale en tu pueblo o barrio una gran superficie (con la marca que sea), también tiene su lado oscuro.

Si alguien ve en este artículo una crítica malintencionada es que su simpleza y estrechez mental, no le deja ver por encima de la reflexión que se busca sobre el modelo de negocio que queremos en nuestros pueblos.
No me identifico con el adjetivo de antisistema, ni me considero “Kale Borroka” pero ni el modelo de turismo de Barcelona ni el modelo de ganadería de Noviercas me parece que sean un ejemplo a seguir por muchos puestos de trabajo que creen.

Pero centrémonos en el caso concreto de una gran superficie de alimentación y otros productos varios que el pasado día 30 de Agosto abrió las puertas para prestar sus servicios a Paredes y alrededores.

Porque dejando a un lado la parte mas positiva que supone que una empresa se implante en el medio rural creando varios puestos de trabajo directos, deberíamos de pensar en las consecuencias que puede suponer a medio plazo.
Porque si dejamos de mirarnos el ombligo, la comodidad y facilidades que nos brindan unos servicios de horario inenterrumpido con Domingos y festivos incluidos, podríamos pararnos a pensar qué hay detrás de esos interminables pasillos de estanterías repletas de productos de distintas marcas comerciales y precios al alcance de todos los bolsillos.
Porque si alguno de ustedes es autónomo o tiene una pequeña empresa, sabe lo que cuesta sacar adelante un negocio y lo rápido que puede ser echar el cerrojo. Sabe que no puede competir con unos precios por los suelos y unas inversiones por las nubes, porque sus cuentas de resultados son una cartilla del banco con mayor cantidad en el debe que en el haber y ninguna cooperativa de terratenientes que lo respalde.
Porque si alzamos la vista un poco mas allá de la repercusión inmediata que ha sido evidentemente positiva, hay que preguntarse que pasaría si al cabo de un periodo de tiempo no muy largo, las cuentas no les salen. Porque estas GRANDES Empresas no tienen ningún tipo de apego ni sentimiento emocional por el lugar ni sus lugareños. Ellos manejan números, sacan datos y toman decisiones, y si los números no cuadran, no les temblará el pulso ni les dará ninguna pena cerrar el chiringuito.
Que pasaría si después de ese tiempo, la imposible competencia ha provocado el cierre de otros pequeños super mercados, panadería, fruterías, tiendas de ultramarinos etc, etc, etc.
A los despidos directos, se sumarían grandes pérdidas económicas en los negocios familiares afectados y un daño irreparable en los servicios que nos prestaban y que quizás, hayamos perdido para siempre.
¿Es este el modelo de negocio que quiere para su pueblo?

Nota: el tener un trabajo con salarios mínimos y horarios máximos, nunca debería ser una lotería y mucho menos, el gordo. Tampoco en tiempos de crisis.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.