LAS 2 ESPAÑAS (desde el balcón)

Desde este lugar que siempre me ha servido de refugio, donde tantas horas he pasado entre libros, apuntes y folios vacíos esperando ser manuscritos. Desde el pequeño rincón de un pequeño cuarto de una pequeña casa que siempre he utilizado como plataforma hacia el infinito de mi universo hoy me obligan a encerrarme a modo de trinchera.
Salgo de mi guarida y en la sala, la tele repite una y otra vez el monográfico tema con frases y expresiones como si de un verdadero “parte de guerra” se tratase.
Si no pierdo la cuenta, son ya más de una cuarentena los días tachados desde que nos privasen por decreto de algo tan valioso como la LIBERTAD. Algo que como otras muchas cosas solo apreciamos de verdad cuado las perdemos y eso que en este caso es de manera parcial, circunstancial y por interés general, pero no deja de ser algo anormal y paradójico a lo que no estamos acostumbrados.
Es cuanto menos curioso como desde los medios de comunicación se nos repite una y otra vez lo maravillosos que somos los Españoles, las muestras de solidaridad, la imaginación y creatividad, lo bien que lo llevamos y la ejemplaridad de nuestra conducta. Pero siempre en la página siguiente, al cambiar de noticia o haciendo “scroll” con ratón del ordenador vemos que no somos tan buenos, ni tan solidarios ni tan ejemplares como en la noticia anterior.
Y si el confinamiento por un lado sirve para frenar esa maldita curva de contagios, no es menos cierto que también nos haga disponer de un tiempo que antes no teníamos y que algunos lo empleen con fines… poco constructivos (por decirlo de manera suave), como si ese tiempo no fuese algo lo suficientemente valioso y no dudasen en arrojarlo por el balcón o por un dispositivo móvil en forma de improperio contra aquellos que no piensan como uno mismo.
Todos tenemos un vecino, un “amigo” de Facebook o un “cuñao” que en este “corto” espacio de tiempo ha hecho un master en ciencias políticas, se ha doctorado en medicina en la especialidad de epidemiología y ha cursado a distancia un postgrado en estrategia de gobernación. Todo eso a pesar de no tener la ESO y andar justito para leer, escribir y las cuatro reglas.
Sin poner en duda que en circunstancias difíciles las personas sacan lo mejor de si mismas, también hay quien alentadas por líderes políticos muestran su cara menos amable, a veces, la de verdad.
Mientras la derecha extrema y la extrema derecha siguen monopolizando los símbolos, ahora lo intentan con los balcones. En estas semanas podemos ver cómo este elemento de nuestra vivienda, se ha convertido en nuestra nueva “Red Social”.
De esta manera, mientras unos salen a diario a las 20:00 a aplaudir a los verdaderos héroes de esta causa que son el personal sanitario al que tanto han ninguneado y menospreciado y que tantos recortes ha sufrido en material y personal, otros organizan caceroladas contra el gobierno, que justifican con argumentos vagos en el mejor de los casos o fake-news en otros tantos.
Los hay que aprovechan para insultar o escupir al que pasa por debajo sin tener ni puñetera idea si es un médico que vuelve a casa después de 12 horas de trabajo intentando salvar la vida a tu padre, una madre con su hijo discapacitado o cualquier persona digna de un respeto que le estás negando y probablemente no has dudado en otorgárselo a quien hacía la gracia organizando una fiesta privada en el jardín de enfrente, a tu colega que ha alquilado un perro como “salvoconducto” para salir de casa o a tu primo el de Madrid que en una muestra de INSOLIDARIDAD se marchó al pueblo del que nunca se acuerda, escapando del virus para refugiarse en la casa del abuelo y llevando consigo un riesgo mortal para todos sus viejos vecinos.
Los hay ingeniosos que realizan verdaderos shows para entretener al vecindario, virtuosos amenizando con sus instrumentos o con su voz como si de ese concierto que suspendieron se tratase, emotivos cumpleaños felices a abuelos o nietos que no pueden celebrarlo como quisieran. Aplausos a los niñ@s, transportistas, cajer@s, limpiador@s, agricultor@s, ganader@s, panader@s y un largo etcétera de gremios y personas que luchan en primera línea de fuego de esta batalla. También guardias civiles y policías, si y el ejército, también. Y es que los dejo para el final porque alguno se me viene arriba y espera ansioso el final de los aplausos para “pinchar” el himno de España, sigue con los vivas a la guardia civil, viva el rey y si se siente inspirado, pues ya de paso… que viva Franco.
A estos últimos, lejos de querer darles consejos solo les pediría un par de cosas. Que guarden esa rabia y ese odio que tienen dentro desde el primer minuto que las urnas les negaron lo único que verdaderamente les importa. Que dejen trabajar a los profesionales y que antes de dar lecciones, las reciban y si no les gusta lo que hay, que se…. que se esperen 4 añitos para volver a expresar su voluntad, que algunos hemos esperado mucho más tiempo.

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